Una mujer, un saco y treinta y dos cosas más...

33 piezas (sin contar ropa interior, ropa deportiva y zapatos) es la cantidad de prendas que propone uno de los retos tendencia del minimalismo. Empecé contando en mi armario con la fantasía en mente de que tendría poco. Investigando por ahi, leí que el ajuar de una mujer era su biografía; el pasado se manifestaba en un buzo rojo, en unas medias de rayas o en un vestido azul y aunque una de mis metas es vivir en el presente ha sido difícil despojarme de esa vida anterior representada por ejemplo en un par de tacones negros. Empecé con la idea del uniforme que ha sido llevada por figuras legendarias como Einstein, Jobs y Obama (nótese que son del sexo masculino) y tras una semana de vestir más o menos igual me di cuenta de que eso no era para mí, no porque sea poco inteligente o porque tenga pocas decisiones que tomar, si no porque a veces quiero falda y a veces quiero pantalón.
Un amigo cercano (nótese de nuevo el sexo masculino en el relato) me dijo: "Si yo quisiera hacer eso, donaría todo mi clóset y compraría las treinta y tres piezas nuevas" y sí, sería increíble que What not to Wear llegara a mi casa, me mostrara un video de lo mal vestida que he estado la última semana, me diera una tarjeta de c´rédito de $10´000.000 y me llevara a Nueva York a comprar (digamos) un poco de presente.


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